Lavado de Manos
Lavarse las manos es sencillo y es la mejor manera de prevenir resfriados, influencia o gripe y otras infecciones y enfermedades en casa, la escuela o el trabajo. Aplicar una buena técnica a la hora de lavarte las manos, y enseñarle a tus hijos a hacer lo mismo, es una poderosa táctica que tienes para mantener a tu familia saludable.
La regla básica es que hay que lavarse las manos antes de preparar comida y después de tocar pollo y carne crudos; antes de comer; después de cambiar pañales, después de toser, estornudar o sonarte; y después de ir al baño.
Higiene adecuada para lavar las manos con agua y jabón
- Mójate las manos con agua corriente limpia y ponte jabón. Si es posible, usa agua caliente.
- Frotarte las manos para formar una capa jabonosa y restriega todas las superficies de tus manos.
- Continúa frotándote las manos durante 15 a 20 segundos. Enséñales a tus hijos a recitar el abecedario o el "Cumpleaños feliz" para que se froten las manos con jabón al menos por unos 20 segundos.
- Enjuágate las manos bien con agua corriente.
- Sécate las manos con una toalla de papel o un secador de aire. Si es posible, usa la toalla de papel para cerrar la llave del agua.
- Usa siempre agua y jabón para lavarte las manos cuando estén visiblemente sucias.
Higiene adecuada para lavar las manos con un desinfectante a base de alcohol.
- Aplícate el gel desinfectante en la palma de una mano.
- Frotarte las manos.
- Frota el gel en todas las superficies de tus manos y tus dedos hasta que tus manos estén secas.
Puedes comprar botellas pequeñas de gel desinfectante o una grande, y usarla para rellenar botellas pequeñas.
También es posible hacer tu propio gel en casa. Si haces una búsqueda en Internet sobre "Cómo hacer en casa gel desinfectante" encontrarás muchas recetas. Para que sea eficaz, un gel desinfectante debe llevar 60% de alcohol.
Lavado de Cara
La higiene es un factor muy importante en el cuidado del bebé. Pero en ocasiones, no es tan fácil como creíamos o parecía, por eso, te vamos a dar una serie de consejos para que sepas cómo puedes limpiar la carita de tu bebé de forma fácil y segura.
El mejor momento para asear la carita del bebé es aquel momento en el que se encuentra más relajado, por eso después del baño es quizás el mejor momento para hacerlo. En primer lugar, para limpiar la carita de tu bebé, pásale una gasa mojada por su carita o bien, una esponja suave húmeda o una toallita especial. Limpia la carita del bebé siempre de arriba hacia abajo, con mucha suavidad. Es imprescindible pasar más detenidamente por los orificios nasales, para limpiar algún moquito que le haya quedado. Si el bebé estuviera más congestionado, lo ideal será hacer uso de una pera extractora. Y si tu bebé tiene la nariz irritada de limpiarle, puedes aplicarle un poco de crema hidrante en las aletas de la nariz, esto le calmará la piel irritada.
Si acabamos de sacar al bebé del baño, es importante asegurarnos de que le secamos bien los oídos. Hay que poner especial atención en los pliegues, en los que se pueden quedar gotas de agua. Si nuestro pequeño tiene demasiada cera no debemos intentar sacársela con bastoncillo ni introducir nada dentro, como máximo, intentar limpiarle la que está en la zona de más hacia fuera con una gasita o un hisopo. Recuerda que es normal que presenten abundante cera, necesaria para proteger el oído medio e interno de las infecciones externas.
Limpieza de Fosas Nasales
Los bebés respiran por la nariz y no hay que hacer nada para facilitarles la respiración a menos que tengan la nariz obstruida y esto les impida respirar.
En tal caso lo recomendable es limpiar la nariz del bebé para que pueda respirar por ella y pueda comer sin fatigarse (recordad lo que os cuesta masticar cuando estáis congestionados).
El suero fisiológico
Es la herramienta principal a la hora de limpiar la nariz del bebé y la más utilizada. Se trata de agua a la que se ha añadido sal para que esté en una proporción “fisiológica”, es decir, para que se asemeje a los fluidos de nuestro organismo. Por eso es adecuado para lavar cualquier zona del cuerpo, incluidas heridas, ojos, nariz y por eso se puede administrar por vía parental (por la vena).
El suero fisiológico ayuda a deshacer los mocos y a arrastrarlos para que el bebé los saque afuera o bien para que se los trague. Sí, sé que os estaréis preguntando si no pasa nada porque se los trague, así que os respondo: no, no hay ningún problema, si lo hubiera seguro que los bebés nacerían sabiéndose sonar la nariz.
Pera de goma

Las peras de goma se utilizaban mucho antiguamente, sin embargo no funcionan demasiado bien y pueden causar problemas.
No se recomienda ajustar al orificio de la nariz porque la aspiración puede ser demasiado fuerte y afectar a los oídos del bebé y porque hay personas que presionan la pera dentro del orificio, para luego aspirar, cuando la presión para hacer el vacío debería realizarse fuera (menudo plan meter aire a presión para luego sacarlo).
El problema de esto es que si no se adapta al orificio de la nariz no se consiguen demasiados resultados, por lo que hagamos lo que hagamos, o no sirve de nada, o corremos el riesgo de hacerle daño al bebé.
Higiene Bucal
Técnicas de cepillado de los dientes
- Utilice una pequeña cantidad de pasta de dientes (del tamaño de un chícharo) con cantidades adecuadas de flúor, aprobada por la Asociación Dental Mexicana. Verifique que sus hijos no se traguen la pasta de dientes.
- Con un cepillo dental suave, cepille primero la superficie interior de cada diente, que es donde más se acumula la placa. Cepille suavemente de posterior a anterior.
- Limpie las superficies exteriores de cada diente. Coloque el cepillo en ángulo respecto de la encía exterior. Cepille suavemente de posterior a anterior.
- Cepille la superficie de masticación de cada diente. Cepille suavemente de posterior a anterior.
- Utilice la punta del cepillo para limpiar la parte posterior de los dientes anteriores, tanto superiores como inferiores.
- ¡Siempre es divertido cepillarse la lengua!
Cambio de pañal
Cambiar pañales es todo un arte y sólo se aprende con la práctica. Hacerlo una y otra vez te llevará a la perfección, pero no sin antes tener que pasar por algunos pañales colocados al revés, otros que pierden su contenido, y hasta alguna salpicadura accidental, si es que tienes un varon.
Antes de realizar el cambiado de pañal deberás de :
- Lávate y sécate las manos (puedes utilizar una toallita desechable).
- Elige un lugar calientito, limpio y seco para cambiar al bebé. Puedes usar un colchoncito especial para cambiar bebés, pero también te servirá una toalla, un pañal de tela limpio o cualquier otra superficie suave y cálida.
- Prepara todo el material necesario. Si usas pañales desechables, necesitarás un pañal limpio y una bolsa de plástico; si usas pañales de gasa o toalla, necesitarás un pañal limpio, imperdibles y un calzoncito impermeable; si usas pañales de tela ajustados, necesitarás un pañal limpio y un forro. Si tu bebé tiene tendencia a la irritación o dermatitis de pañal, también necesitarás una crema protectora o vaselina.
Paso a paso: Cómo cambiar un pañal desechable
1. Suelta los cierres adhesivos del pañal y dóblelos hacia atrás, pegándolos sobre sí mismos para que no se adhieran a la piel del bebé, pero aún no le quites el pañal sucio.
2. Si hay eses(excremento), limpia la primero con el propio pañal, teniendo cuidado de tapar el pene (si es varon) con una toallita por motivos de higiene y para evitar la "salpicadura" que mencionamos anteriormente.
3. Con una mano, sujeta al bebé por los tobillos y sube le levemente las piernas levantando le un poco los glúteos. Aunque este gesto parezca un poco raro, es una manera muy eficiente de hacerlo.
4. Dobla al medio el pañal sucio y déjalo bajo los glúteos
del bebé, con la parte sucia en el interior del pañal.
5. Usa una toallita desechable para bebés o una toallita de tela mojada para limpiar cuidadosamente el área genital del bebé. Las niñas se deben limpiar de adelante hacia atrás (en el sentido opuesto a su vagina). Esto disminuirá la posibilidad de que entren bacterias del recto a la vagina que podrían causar una infección.
6. Levanta las dos piernas del bebé y limpia le los glúteos.
7. Cambia el pañal sucio por uno limpio. Abre el pañal y coloca la parte que tiene los cierres adhesivos bajo los glúteos del bebé. Ahora dobla la parte de abajo sobre la barriguita del bebé, pasándolo entre sus piernas (separa le las piernas lo más posible, pero sin hacerle daño).
Ten cuidado de que el pañal no se abulte demasiado entre las piernas del bebé, lo cual podría provocar irritación e incomodidad. Para los recién nacidos, evita cubrir el cordón umbilical (hay pañales diseñados especialmente para los recién nacidos que tienen recortada la parte delantera). Para los varones, cerciórate de que el pene esté apuntando hacia abajo para reducir la posibilidad de que se salga la orina.
8. Cierra el pañal pegando las tiras adhesivas de los dos lados. Asegúrate de que quede bien ajustado, pero no tanto que le pellizque la piel. Consulta las instrucciones del fabricante del pañal para otros consejos específicos de esa marca.
9. Cierra el pañal sucio, envolviéndolo y pegando le las tiras alrededor de sí mismo. Colócalo en la bolsa de plástico y tíralo en el bote de los pañales sucios. Viste al bebé, lávate bien las manos, ¡y ya está!
Control de esfínteres
El control de esfínteres o aprendizaje de “ir al baño” es el proceso por el cual se enseña a los niños a controlar la vejiga y los intestinos.
Si bien la mayoría de los niños alcanzan este logro entre los 2 y los 4 años de edad, cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Algunos niños enfrentan desafíos físicos, de desarrollo o de conducta adicionales. Esto puede hacer que les lleve más tiempo aprender. Incluso los niños que han aprendido a usar el baño suelen tener un “accidente” ocasional.
Los padres, al igual que otros cuidadores y familiares, pueden ayudar a que el niño aprenda a controlar los esfínteres. Durante varios meses, usted deberá tener paciencia y brindar atención y aliento diarios a su niño.
El mejor momento para comenzar con el control de esfínteres
La edad de su niño por sí sola no determina si está preparado para controlar los esfínteres. Los métodos de control de esfínteres varían entre las diferentes culturas. En general, los expertos canadienses recomiendan un enfoque “orientado al niño”. Esto favorece que el proceso se desarrolle naturalmente una vez que el niño esté preparado. El mejor momento para comenzar con el control de esfínteres es cuando el niño esté mental, emocional y físicamente listo.
El control de esfínteres toma tiempo
Con frecuencia, los niños tardan algunos meses en aprender a controlar los intestinos y la vejiga durante el día. El tiempo exacto que tomará va a depender del niño.
El control nocturno toma mucho más tiempo. En ocasiones, puede tardar meses o incluso años.
Signos que indican que su niño está preparado para comenzar con el control de esfínteres
Es posible que su niño esté preparado para comenzar con el control de esfínteres cuando:
- pueda permanecer sin mojarse durante varias horas;
- siga instrucciones de uno o dos pasos;
- sepa que necesita ir al baño;
- utilice palabras o gestos para decirle o mostrarle que necesita usar la bacinilla;
- camine hacia la bacinilla y se siente en ella;
- pueda subirse y bajarse los pantalones;
- quiera usar el baño o la bacinilla y use ropa interior.
Técnicas para el control de esfínteres
Esté preparado
Asegúrese de tener tiempo para dedicarse al control de esfínteres de su niño. Elija un momento sin cambios importantes, por ejemplo, que no sea al mudarse a una casa nueva o ante el nacimiento de un nuevo hermano. Puede resultar más sencillo durante los meses más cálidos, dado que su niño usará menos ropa.
Prepare a su niño
Aliente a su niño a que le diga si necesita ir al baño. Enséñele las palabras adecuadas que debe usar. Vístalo con prendas que sean fáciles de quitar, por ejemplo, ropa con elásticos o abrojos Velcro en lugar de usar overoles con botones y cremalleras.
Instalación de la bacinilla
Asegúrese de que la bacinilla esté en una posición en que a su niño le resulte fácil subirse a ella. Asegúrese de que su niño tenga un buen apoyo en los pies.
Comienzo de la nueva rutina paso a paso
Muéstrele la bacinilla al niño. Explíquele la nueva rutina para ir al baño, con pasos simples:
- En primer lugar, haga que su niño se siente en la bacinilla completamente vestido.
- A continuación, aliéntelo a que se siente en la bacinilla después de quitarse el pañal mojado o sucio. Usted puede inclusive poner el pañal sucio en la bacinilla. Esto puede ayudar a que su niño entienda para qué sirve la bacinilla.
- Uno o dos días después, lleve a su niño a la bacinilla varias veces al día.
- Finalmente, comience la nueva rutina con su niño, estableciendo horarios específicos todos los días para ir a la bacinilla. Estos horarios podrían ser después de que su niño se levante, después de comer y antes de dormir la siesta o de acostarse.
Elogie los avances
Aliente a su niño a que le avise cuando necesita ir al baño. Felicítelo por avisarle, incluso si ocurre un accidente camino a la bacinilla. No lo castigue ni amenace con castigarlo. El aliento y el apoyo motivarán a su niño a seguir intentando y a dar el siguiente paso. Festeje los avances de su niño, por ejemplo, al pasar de los pañales a las braguitas de aprendizaje.
Braguitas de aprendizaje
Cuando su niño haya utilizado con éxito la bacinilla durante 1 ó 2 semanas, podrá comenzar a usar ropa interior de algodón o braguitas de aprendizaje.
Demuestre con el ejemplo
Permita que su hijo lo observe cuando va al baño. Siga los pasos usted mismo. Hágale saber que usted necesita ir al baño y permítale que lo acompañe. Él aprenderá observándolo.
Desafíos del control de esfínteres
Si su niño se resiste a seguir sus instrucciones o a utilizar la bacinilla, es muy probable que no esté preparado para controlar los esfínteres. No lo fuerce a utilizar la bacinilla. Esto puede provocar conflictos a largo plazo entre usted y él o retrasar el control de esfínteres. Desista por un tiempo e inténtelo nuevamente cuando su niño esté preparado.
Si su niño está estreñido, es posible que se resista a controlar los esfínteres.
Si su niño tiene necesidades especiales, tal vez usted necesite mayor orientación de parte del médico antes de decidir si su niño está preparado para controlar los esfínteres.
Cuándo solicitar asistencia médica
Si su niño no ha aprendido o se niega a controlar los esfínteres después de varios meses, o si tiene más de 4 años, consulte con su médico de cabecera.
ASEO DE GENITALES
Higiene genital de los niños:
Cuando los niños dejan de llevar pañal, poco a poco van adquiriendo autonomía para asearse tras ir al baño. Y aunque cada sexo tiene su especial trato, en general se debe hacer una observación constante de los pequeños en esta etapa, para cuidar una correcta higiene íntima en los niños.
La higiene de los genitales (zona perineal) es muy importante tenerla en cuenta, y hacerla de forma delicada, porque suele ser la zona más propensa a infecciones.
Materiales:
- Guantes de procedimiento
- Ropa limpia de acuerdo a la talla del niño.
- Jabón neutro .
- Torulas de algodón Tina o lavatorio.
- Agua tibia.
- Aceite protector Toalla Hule de plástico o superficie protectora
- Bolsa de desechos.
TÉCNICAS DE LIMPIEZA GENITAL
En el caso de los niños se suele recomendar que se laven las manos tanto antes como después de orinar, ya que antes, al coger el pene con las manos corren el riesgo de traspasar las bacterias al miembro, y si se salpican de orina las manos pueden llevar después restos a la boca si no se lavan.
Algunos padres consideran que el niño ha de secarse los restos de orina del pene con un poco de papel higiénico, aunque suele ser suficiente con tomarse el tiempo de dejar caer las últimas gotas al inodoro. En el caso de que se use papel, hay que cuidar que no quede ningún resto.
Después de defecar hay que limpiarse bien, utilizando papel higiénico suficiente, de forma que no queden restos de heces (el último trozo de papel usado deberá quedar limpio). Si se utilizan toallitas húmedas, conviene terminar limpiándose con un trozo de papel que seque la zona, pues no conviene que quede húmeda, porque podrían proliferar bacterias.
Inmediatamente después de ir al baño hay que lavarse las manos con agua y jabón; gracias a esta medida se evitan ciertas enfermedades infecciosas que se transmiten por vía oral-fecal a través de las manos.
Como los genitales están muy próximos a los orificios de salida de la orina y las heces, son una parte del cuerpo que requiere especial atención. Tanto la vulva como el pene tienen una serie de pliegues que hay que separar para lavarlos correctamente, ya que éstos facilitan la acumulación de restos de orina y secreciones diversas.
Cuando son bebés, no hay que intentar forzar la separación entre el glande y el prepucio, que puede tardar años en producirse. En los niños circuncidados la separación ya se ha producido por la intervención.
El prepucio es la piel que recubre el pene, y el glande es la cabeza del pene. Conforme crecen los niños, habitualmente se produce la separación de forma natural y al lavar en la bañera o ducha a un niño a partir de los tres o cuatro años se puede retirar la piel del prepucio cuidadosamente, si este ya está más suelto, para limpiarlo.
Se deben cambiar las prendas intimas todos los días, después del baño, o también en caso de que se manche con restos de orina o de caca. Es recomendable que los calzoncillos sean de algodón y no de materiales sintéticos, y que no sean ajustados, como no deben serlo los pantalones.
Aunque los varones generalmente presentan pocas molestias, son indicativos de problemas y de que hay que acudir al pediatra si aparece picazón, pequeños granos, ardor o irritación en el glande o prepucio. Como en el caso de las niñas, toda secreción extraña puede ser resultado de una infección, así que también debe ser consultada con el médico.
Siguiendo todos estos consejos de higiene íntima en los niños y enseñándolos a ocuparse de su aseo personal correctamente pero sin prisas, los pequeños irán consolidando estos hábitos fundamentales para su salud.
Limpieza Genital de Niñas
Higiene genital de las niñas:
La higiene corporal de los bebés es una cuestión de la que nos ocupamos los padres, aunque conforme van creciendo los niños y niñas adquieren cierta autonomía. Es importante una correcta higiene corporal para el desarrollo de la salud, y cuando se retira el pañal no debe descuidarse la limpieza de los genitales. Mientras las niñas llevan pañal, se extreman los cuidados del área genital, para ir perdiendo poco a poco importancia, cierto descuido que empieza a ser más preocupante hacia los tres o cuatro años, momento de la escolarización. Cuando las niñas van al colegio se les supone cierta autonomía y tienen que limpiarse ellas solas tras ir al baño, probablemente sin haber adquirido el hábito correctamente o sin llevar cuidado en la limpieza. Pero los expertos señalan que es importantísimo que al llegar este momento la niña tenga unas ideas claras y precisas sobre su higiene corporal y haya adquirido unos hábitos de limpieza que dentro de sus posibilidades contribuyan a mantener su salud. Al principio es necesaria la supervisión constante de los padres para revisar la higiene íntima de las pequeñas, y al mismo tiempo enseñarles a hacerlo ellas mismas. Dado que la higiene diaria es una rutina, teóricamente no debería ser difícil instruir a la niña sobre la forma más adecuada de orinar y defecar y la posterior limpieza de la zona. Una de las cuestiones básicas que evitaría muchos casos de vulvovaginitis es el hábito de limpiar sus genitales de delante hacia atrás. La vulvovaginitis es una inflamación de la región genital femenina, una afección relativamente frecuente. La vulvitis es la inflamación de la vulva o genitales externos y es muy frecuente en niñas de tres a seis años. Se pueden prevenir con una correcta higiene.
Materiales:
- Guantes de procedimiento
- Ropa limpia de acuerdo a la talla del niño.
- Jabón neutro .
- Torulas de algodón Tina o lavatorio.
- Agua tibia.
- Aceite protector Toalla Hule de plástico o superficie protectora
- Bolsa de desechos.
TÉCNICAS DE LIMPIEZA GENITAL
La limpieza de adelante hacia atrás previene que restos de las deposiciones se asienten en la vulva y proliferen las bacterias procedentes del intestino. Después de defecar hay que limpiarse bien, utilizando papel higiénico suficiente, de forma que no queden restos. Se les puede indicar que el último trozo de papel usado deberá quedar limpio. Mejor utilizar papel higiénico suave, sin olores ni colores. No es necesario lavar la zona después de cada deposición. Además, a estas edades es complicado que puedan hacerlo sin ayuda ni se puede fuera de casa. Si se emplean toallitas húmedas, es conveniente que la última limpieza se haga con papel, para eliminar la humedad. Si la zona ano-genital está húmeda es más posible la aparición de hongos. Cuando la niña hace pipí, se le puede pedir que separe las rodillas, de este modo es más fácil que la orina caiga directamente al inodoro sin mojar los genitales. Después de limpiarse hay que lavarse las manos con agua y jabón, es un hábito es especialmente importante, puesto que con ella se evitan ciertas enfermedades infecciosas que se transmiten por vía oral-fecal a través de las manos. Se deben cambiar las prendas intimas todos los días, después del baño, o en caso de que se manche con restos de caca. Las braguitas han de ser de algodón. Para la limpieza en la bañera o ducha se han de emplear productos suaves y no utilizar jabones fuertes, baños de espuma ni sales de baño, que podrían producir irritaciones en el área genital. Se recomienda jabón líquido de pH ligeramente ácido o neutro. No se recomienda utilizar esponjas para limpiar el área. Basta el lavado manual con agua y jabón, llevando cuidado al enjuagar para que no queden restos de jabón. Después del baño, también se tendrá especial cuidado en secar la zona genital por la razón que hemos indicado anteriormente. En definitiva, los genitales infantiles deben estar en continua observación también cuando se deja atrás el pañal, y debemos enseñar unos hábitos de higiene íntima para prevenir que puedan presentar alguna infección por falta de higiene.


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